P. Fidel Oñoro C., cjm[1]
"Después del fuego, el susurro de unabrisa suave" (1 Reyes 19,12b)
El texto hebreo dice "Qol damamah daqah", cuya traducción aproximada sería "vozsilenciosa". Algo similar sucede con la experiencia de Dios en la Biblia: "voz silenciosa", no es la voz estremecedoraque se impone con inmediatez sino que pide un camino de atención interior, esescucha profunda que genera respuestas decididas, que está a la raíz de laprofecía.
Vamos a entrar en el misterio de la oración en la Biblia,para buscar allí una pedagogía que nos permita seguir abriendo caminos en elejercicio de la "lectio divina" en nuestras pastorales.
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